Mis 30 días

Hoy es un gran día, acabé mis 30 días. Me siento guapa, tengo ilusión por la vida.

Después de haber probado "más o menos" paleo como explico en otra entrada (como empezó todo) y ver los resultados maravillosos me animé a probar "en serio" mis 30 días. Un buen resumen de lo que he hecho en este artículo:
https://www.elle.com/es/belleza/salud-fitness/news/g623290/dieta-whole-30/
Lo que he comido más concretamente, nada más gráfico que mostraros el álbum de casi todas las comidas. Falta la fruta que tomo un rato antes de comer, los caldos, los postres "paleo" que me permitía en pequeñas raciones, el café descafeinado de las mañanas, el café de achicoria de después de comer, infusiones de entre horas...y poco más. Visita:
https://photos.app.goo.gl/5QEMdyHPW5AQ8gfb9

He ido apuntado en un diario impresiones mientras llevaba mi dieta e incorporaba nuevos hábitos como los ejercicios de fuerza. Se trataba de realizar mis menús pero también de leer y aprender, ver vídeos, y experimentar con recetas diferentes "necesarias" a nivel emocional.
Nota: Un handicap ha sido que nos encontramos en el confinamiento de la crisis Coranovirus y con dos niños en casa. Aún así, no ha sido excusa.
Algunos apuntes durante estos 30 días (siempre serán mis 30 días):
El punto de partido era que ya estaba delgada, de lo que no era consciente era de mi alarmante falta de musculatura. De salud bien en general, pero de todas formas hay muchas cosas a observar.

Anda, si la cerveza sin alcohol que tomo tiene gluten y no puedo, "mecachis".
Me he dado cuenta que "mis cacas" no huelen como antes, huelen más suave. Así como las ventosidades, que ha parte de ser muchas menos, tampoco huelen especialmente.
Me siento optimista y de mejor humor, con ganas de vivir, con ilusión de hacer cosas.
La menstruación es más corta y con menos flujo, además de indolora (eso ya lo tenía) y sin apenas síndrome premenstrual.
Me preocupa que no duermo bien. El niño me lo pode difícil pero tengo que tomar también medidas.
Descubriendo y probando otras leches vegetales, ya que la de avena no me sirve, está de coco y almendra.
Cada mañana cuando me arreglo me veo mejor el cutis.
Cojo el ritmo de los menús y aumento la cantidad, me voy desprendiendo del miedo a comer demasiado para engordar. Y el resultado es genial, saciada y feliz.
Es un placer aún mayor hacerse una exfoliación natural mientras te desprendes de tu antiguo yo y descubres tu nuevo yo.
Por primera vez he desayunado carne. Alucino. No va ser la acostumbre pero no está nada mal.
Me gusto delante del espejo, no recuerdo ese sentimiento.
Hago una rica sopa de pescado cambiando el pan por unas almendras después de remojo y genial.
Las encías siempre me han preocupado, son mi punto débil y no sé que hacer. De momento no empeoran y tengo esperanzas de detener su retracción genética.
Descubro que el café de cereales puede ser café de achicoria. Genial. Me lo apunto para después de comer para tomar calentito con leche vegetal como de costumbre.
Solo he merendado un día, melón, que me apetecía realmente. El resto nada de hambre.
Desayuno de solo licuado de verduras y frutas con extractor de zumos. Como antes. No se recomiendan mucho los zumos pero de momento me parece tan válido como antes.
Empiezo a experimentar con postres adaptando los míos o cogiendo ideas de internet.
Los panqueques son un gran descubrimiento a base de huevos y almendra. Me hace de pan para repasar el plato perfectamente.
Los crunchies con deshidratadora (menos mal que tengo una) me parecen simplemente sublimes, solo frutos secos, sin avena.
Empiezo a tomar magnesio para regular mejor el sueño, ya que me despierto a las 3-4. Vit. D ya me tomaba, que hasta que no acabe esto y llegue el buen tiempo...
Tarta de zanahoria, un éxito.
Me entra nostalgia por mi maravillosa paella de arroz integral y me aventuro con una de coliflor, y genial (a mi marido no le gustó).
Cada vez tengo más ganas de hacer ejercicio, y la situación de confinamiento es horrible así que ma hago una pesas atando bricks de leche, me voy de compras con mochila para andar (intento tomar algo el Sol), me subo nueve pisos tres veces al día y con ejercicios como subir de tres en tres los escalones, saltar escaleras a la pata coja...y en salón hago lo puedo a ratos en la esterilla. La cuestión en no parar.
También he aprendido al algún día descansar. El descanso es tan importante como la actividad, así que me lo permito sin sentirme mal.
Voy experimentando con yogures de coco.
Por la mitad me hago esta foto de cara, no sé si guapa, pero sí feliz.


Me animo con unas paletillas de lechal al horno, de lo más sencillo y tradicional. Qué cosa más rica, y yo sin intentarlo en mi vida
Me pongo a buscar por internet para comprar carne de pastoreo, y cuando llega mi pollo y mi ternera, los disfrutamos en familia.
El caldo de huesos de pollo de 24 horas de cocción que compré me encanta, nada que ver con los briks de caldo de pollo. Algún día me pondré a hacerlo.
Cada día soy capaz de hacer mas flexiones de brazos en el suelo, hasta 6.
Creo este blog con toda la ilusión, me hacía falta experimentarla, energía en estado puro. Me siento más segura de mía misma. Y después el Instagram.
Hago mis galletas polvorón cambiando trigo sarraceno por harina de coco y genial. Igual sabor y más ligeras.
Me encanta escuchar charlas y entrevistas como las que ofrece el experto Carlos Pérez de Paleovida.
Dicen que tras los 30 días se pueden ir introduciendo alimentos y observar, el tema es que no me apetece ni probar.
Salsa de soja sin soja, con coco. Verlo para creerlo. Y está super rica, bastante dulce.
Procuro no pasarme con los postres, veo que por muy paleo, mejor nada, así que comeré poquito.
Preparo la comida con una ilusión renovada, me encanta.
Tomo todas la medidas para dormir mejor, y funcionan.
Me encanta tomarme un té verde a media mañana con menta, jengibre, limón y stevia en hoja.
Dicen, y que ya lo sabía, que es bueno exponerse al frío durante cortos periodos, y me he empezado a duchar por la mañana con agua fría. Toma ya.
Hacia final, cuando me lavé el pelo noté que lo tenía más suave que nunca ( y sin corte de saneamiento).
Pendiente lo de comer vísceras, no me atrae nada. A ver.
¡Ah! Casi se me olvida comentar el peso. Más o menos igual, pero tirando hacia algo menos. Ahora quiero definitivamente hacer músculo en la parte superior.
Conclusiones:
No me ha costado nada de llevar la dieta, jamás he tenido ninguna tentación ni ganas de acabar para reintroducir alimentos como cereales o legumbres (ni nada de lo malo malo, como siempre). Es más, lo he disfrutado. Y no miento ni exagero.
Me veo genial, con mejor tipo que nunca en la vida, y eso decirlo con 45 años, tiene punto de "milagro" Es increíble. Porque todo y que he hecho ejercicio, no es para explicar este cambio, os lo aseguro.
Y coincido con el último párrafo del artículo que os he adjuntado, en especial lo de estar de buen humor, el último beneficio que me esperaba obtener.
"¿Qué vas a notar? Según los autores, un 96% de quienes hacen esto pierden peso, mejoran su composición corporal sin tener que contar ni restringir la ingesta de calorías. Además, aumentan los niveles de energía, duermen mejor, mejoran su concentración y claridad mental, recuperan una función digestiva saludable, mejoran su rendimiento deportivo y están de mejor humor."
Nota: El día 1 después me tomé yogur de cabra y por la noche noté acostada noté una regurgitación con un sabor a yogur que me echó para atrás. De momento no pienso probar nada de lo excluido en estos días. ¿Pa qué?
Ahora a continuar por este camino que "me flipa".
Raquel



Comentarios

Entradas populares de este blog

Chufa

Pastel de algarroba