Cómo pasó
El título resumen podría ser: Como ir de vacaciones a un todo incluido y adelgazar haciendo las tres comidas principales y sin pasar nada de hambre.
Esta es mi particular historia de probar la Paleo viniendo de la Macro.
Si tuviera que definir mi alimentación la semana pasada sería comer de todo lo sano, verduras, cereales integrales, legumbres, un poco de proteína animal, semillas y frutos secos, aceite de calidad y algunos superalimentos como complemento, o sea, una base se macrobiótica que forma parte de mi bagaje profesional y personal, tuneado a mi estilo, más abierto.
Me funcionaba genial. De hecho, durante estos dos últimos meses estaba intentando desprenderme por fin de los kilos que me sobraban del segundo embarazo (del primero ya me recuperé en su día). Nota: Certifico que la lactancia materna te ayuda a recuperar la figura pero también te digo lo que no te dicen, que al dejarla, los kilos afloran que da gusto. La verdad es que en esta ocasión me ha costado bastante perder estos 6 kilos de más pero con mi dieta, ejercicio y mi perseverancia ya casi lo tenía, solo me quedaba un “pelín” de barriguita.
Y tocaba ahora unas esperadas y merecidas (jejeje) vacaciones en Tenerife con los dos peques, el estilo de vacaciones que jamás hubiera dicho que iba a hacer, un todo incluido (“nunca digas de esa agua no beberás”, yo, la mochilera o de hacerme mis comidas en la furgoneta, pero bueno, ahora quería descansar un poquito). La cuestión culinaria, es que ante tanta comida a tu alcance a todas horas, no quería ponerme a comer sin control y echar a perder el trabajo hecho (a parte el perjuicio para la salud). Y se me ocurrió una genial idea, estas vacaciones iban a ser mi gran oportunidad de probar algo nuevo y sugerente, “la dieta paleo” (hay mucha información en internet) que tanto furor hace. En resumen, verdura a tutiplén, un poco de proteína lo menos procesada posible, y sin recelo con las grasas saludables de aceite, semillas y frutos secos o frutas como el aguacate, y también fruta incluido (me la tomaba de entrante). Sin cereales (ni pan) ni legumbres. El azúcar y lo procesado por descontado. A mí me recuerda a la dieta típica de adelgazar de los endocrinos pero en versión más natural, con más verdura y sobre todo sin reducir las grasas, es decir no hipolipídica.
En el hotel habría preparaciones que no iba a controlar y no sería ingredientes ecológicos como en casa pero sí lo más parecido a groso modo. Jamás se me había ni pasado por la cabeza probarla (yo adoro mi arroz integral) pero ante el abanico de posibilidades del buffet siendo las fuentes de hidratos predominio de trigo y todo refinado, por no hablar de los dulces, ante esto, qué mejor que de entrada no comerlos.
¿Qué pasó?
Maravilloso. Después de poder afirmar lo satisfecha que estaba con mi dieta, que era cierto, resulta que he experimento un estadio superior, lo inesperado por completo. De hecho estoy perpleja. Me esperaba esquivar los efectos negativos de tomar refinados, pero no solo, la sorpresa con mayúsculas es estar mejor.
¿Qué es sentirse mejor?
Saciada, sin hambre hasta la próxima comida.
Nada de digestión pesada, aunque comiese deprisa por la presión de lo niños.
Más estilizada o desinflada.
Vientre más plano y deshinchado.
No desear para nada el dulce (increíble en mi).
Con más energía y ganar locas de escaparme una horita al gimnasio.
Y todo esto con platos razonables (una cosa es renunciar a un montón de opciones y otra cosa es no llegar el plato de otras cosas ricas), no una miseria de comida.
Resultado al llegar a casa después de una semana, que menuda semana, he perdido un kilo (ya no quiero perder nada más).
Mi segunda sorpresa es que no echo a faltar ni cereales ni legumbres por ahora. No sé que haré, es decir, lo único cierto es que hay un antes y un después, y no puedo cerrar los ojos, es más, voy a investigar.
Conclusiones por ahora:
Para ir de vacaciones o comer fuera de casa en sitios “normales” es de 10. Por eso lo comparto a los cuatro vientos. Qué gran descubrimiento. Y eso lo voy a seguir seguro.
La dieta tiene fama de antiinflamatoria, por suerte estoy sana y no puedo contar mi espectacular sanación, pero sí que nunca había tenido el vientre tan plano y me siento con energía.
Es efectiva para adelgazar, reconociendo con humildad que más aún me mi método actual.
Para el día a día es lo sencillo que he conocido, tanto a nivel de organización y logística como llevadera a nivel emocional, ya que la ansiedad por comer y el dulce se desvanecen espectacularmente.
Mis pensamientos al respecto:
Voy a profundizar en el tema, ya que tengo la intuición que puede ayudar en gran medida a las personas de mi alrededor, no solo respecto al peso ideal, si no en la mejora de enfermedades autoinmunes, ya que alrededor de este estilo de dieta hay diversas variantes que prometen espectaculares resultados positivos para la salud en general, y en especial con los procesos inflamatorios como la AIP (protocolo autoinmune en inglés).
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